Descripción del proyecto

Puedo confesarle, en esa intimidad creciente que nos trae esta complicidad de lector y escritor, que me la he pasado luchando con quien verdaderamente soy. De jovencito, podría decirle, creo que me detestaba. Veía con una dolorosa claridad lo lejos que me encontraba de aquello que idealizaba y me costaba mucho dolor habitar mi precariedad imperfecta y contradictoria.

Somos seres imperfectos con ansias de eternidad, con intuición de perfección.

Tal vez fue la fuerza de la frustración la que me ayudó a entender que algo muy estéril había en aquella lucha permanente. “Me caigo y me levanto y me vuelvo a caer”, decía mi abuela canturreando.

¿No deberíamos dejar de luchar en vano tratando de ser lo que no somos?

“La práctica de mindfulness no implica intentar ir a ningún sitio, ni sentir nada especial”, nos recomienda Jon Kabat Zinn.

Puedo decir que demoré bastante en comprender la importancia decisiva de la cualidad del corazón con la que uno práctica. Y bastante más aún me llevó asumir que la práctica no me iba a conducir finalmente a ningún tipo de santidad.

Podemos descansar y mecernos en el vaivén de la existencia dejando de luchar con la alternancia de las luces y las sombras, las imperfecciones y los dones, nuestros miedos y nuestro coraje. Sentirnos más cómodos, tanto en el lodazal como en los espacios de aguas claras y cristalinas.

Y paradójicamente como dijo alguna vez Carl Rogers: “Una vez que me acepté pude empezar a cambiar”. Emergió entonces un enorme alivio, un amor intenso y enorme hacia lo imperfecto. Hacia las lágrimas, los sustos, las caídas mías y las de mis prójimos.

Se trata simplemente de aprender a descansar en quien uno verdaderamente es. En quien uno va siendo.

Hoy en día me enternecen las batallas que libramos día a día con nuestras incompletudes. Expulsados del paraíso, nos hacemos bellos de tierra y en la tierra.

De eso les quiero hablar en este texto. De la belleza de estar vivos y de la importancia del modo en el que nos vinculamos con todas las cosas que nos llegan y nos habitan.

 

Reseña Curricular Lic. Javier Cándarle

Instructor Sénior de Programas de Reducción de Estrés basados en Mindfulness o Atención Plena (MBSR) con casi diez años de ejercicio en el rol. Es también formador de Psicoterapeutas basados en Mindfulness.

Miembro Titular y Docente de Postgrado del Centro de Terapia Cognitiva. Terapeuta Cognitivo certificado por la AATC, institución de la que también es miembro.

Creador y Coordinador Docente del Campo Virtual del Centro de Terapia Cognitiva.

Docente Titular de las Cátedras de “Técnicas Psicoterapéuticas I” y los seminarios de “Intervenciones en Psicoterapia” y “Prácticas Contemplativas y Psicoterapia” de la Universidad del Salvador.

Es Docente titular de “Teorías psicológicas modernas aplicadas al ámbito penitenciario” en la Academia Superior de Estudios Penitenciarios.

Ha sido Supervisor Clínico en la Universidad de Palermo, el Hospital Álvarez y el Centro de Terapia Cognitiva donde también fue Admisor Clínico.

Se desempeña permanentemente como docente invitado en numerosas instituciones, dictando diversos cursos de formación para psicoterapeutas a lo largo del país.

Autor de varios artículos de terapia cognitiva y mindfulness y autor de los libros “Mindfulness, Atención Plena para vivir mejor”, “La guía de lecturas para cultivar la quietud” , “Mindfulness II, consciencia para una vida plena” y “Los fundamentos de la práctica de Mindfulness” (en prensa) de Ediciones B Argentina.

Co-Autor de los libros “Terapia Cognitiva del dicho al hecho” y “Puentes en terapia Cognitiva, problemas y alternativas”.