Descripción del proyecto

Vivimos en una sociedad que estimula los logros, las metas tangibles, los resultados cuantificables. Los “llegares”, si se me permite el neolo­gismo. Nuestros ritmos y procesos son permanentemente alterados por esta música frenética que nos desacompasa desde el exterior.

Intuitivamente, todos sabemos que para habitar plenamente los pai­sajes de la vida, necesitamos de la quietud y el silencio. Una mente acelerada y que no cesa de parlotear pierde su conexión con las cosas, situaciones y personas. ¿Acaso no tenemos una vivencia diferente del paso del tiempo cuando nos podemos tomar vacaciones? ¿No hay una experiencia de mayor plenitud en esos días en los que nos alejamos de nuestro quehacer productivo? ¿No es ilógico vivir de esa manera solo unos pocos días al año? ¿No hay otras maneras de estar vivos a la par que transcurre nuestro tiempo laboral?

Por eso, este libro no está pensado, como se dice, para ser leído de un tirón. En esta secuencia de escritos quiero ofrecer algo diferente. Tengo la intención de invitar a realizar su recorrido con una mente y un corazón distintos. Albergo el deseo de inducirnos a la contemplación.

Las buenas palabras tienen el don de resonar en nuestras cavidades interiores, despertando aspectos de los que tal vez no seamos tan conscientes habitualmente. En el fértil silencio de la Atención Plena, cuando son cuidadosamente escogidas pueden profundizar nuestro camino de interioridad. De ahí la sincera invitación a no leer este libro de un sopetón. Cada vez que lo abra, le sugiero una intención clara de aquietamiento y atención profunda. De silencio y de introspección.

Muchas de las palabras, prácticas y textos que aquí les presento me han servido personalmente para despertar, recordar y resignificar enseñan­zas y valores a veces olvidados o minimizados en los ajetreos cotidianos.

Le toca a usted ahora ver lo que le sucede al zambullirse en ellas luego de recorrer y practicar la quietud, la autoconsciencia, el hecho de sol­tar, el amor, la alegría y la gratitud. Después me cuenta.